Sostenibilidad y compromiso
Las empresas asociadas avanzan en eficiencia energética, reducción de emisiones, uso de energías renovables, economía circular, ecodiseño de envases y reducción del desperdicio alimentario.
El vínculo con el campo es esencial. La colaboración con productores agrícolas permite impulsar materias primas de proximidad, prácticas de agricultura sostenible, eficiencia en el uso del agua y modelos de abastecimiento más responsables.
Estos avances se desarrollan siempre desde una premisa esencial: garantizar la seguridad alimentaria, la calidad de los productos y un adecuado aporte nutricional en el marco de una alimentación variada y equilibrada.
Los snacks aportan menos del 2% de la ingesta de sal, el 1,1% de los lípidos y el 1,04% de los ácidos grasos saturados en la dieta. Aun así, las empresas asociadas han asumido compromisos sectoriales de mejora desde 2005, especialmente en reducción de sal.
Este trabajo refleja el compromiso del sector con una oferta cada vez más amplia, diversa y adaptada al consumidor, sin renunciar a la calidad, la seguridad y el disfrute asociados a los snacks y frutos secos.
Esta información incluye aspectos como ingredientes, información nutricional, alérgenos, cantidad neta, condiciones de conservación o fecha de consumo preferente.
También permite interpretar cada producto dentro del conjunto de la alimentación diaria. En una dieta equilibrada, con un consumo medio de 2.000 kcal en mujeres y 2.500 kcal en hombres, una ración de aperitivos puede aportar entre 150 y 200 kcal, es decir, menos del 10% de la ingesta diaria.
Los snacks y frutos secos pueden integrarse en una alimentación variada y equilibrada, siempre desde un consumo ocasional y moderado. Por ello, el sector apuesta por una comunicación responsable y basada en datos, que ayude al consumidor a disfrutar de estos productos de forma consciente, informada y equilibrada.
El sector trabaja bajo estrictos estándares de control, trazabilidad y cumplimiento normativo para garantizar productos seguros, de calidad y adaptados a las exigencias del consumidor y de la cadena alimentaria.
Desde la Asociación se realiza seguimiento de la regulación aplicable y se promueve la coordinación de buenas prácticas entre las empresas del sector.
La acrilamida es una sustancia que se forma de manera natural en determinados alimentos que contienen almidón cuando se cocinan a altas temperaturas, como ocurre en procesos de fritura, cocción, tostado u horneado. Su formación está relacionada con reacciones naturales entre azúcares y aminoácidos presentes en algunos alimentos.
El sector de snacks mantiene desde hace años un compromiso activo con la reducción progresiva de los niveles de acrilamida, aplicando medidas de mitigación basadas en el conocimiento científico y técnico disponible, recogidas en el Reglamento (UE) 2017/2158 de la Comisión. El Reglamento, que se aplica en toda la UE desde el 11 de abril de 2018, establece medidas de mitigación y niveles de referencia para ayudar a las empresas alimentarias a reducir la presencia de acrilamida en sus productos.
Estas medidas abarcan distintas fases del proceso productivo, entre ellas la selección de materias primas, el almacenamiento y control, el diseño de recetas y procesos, la elección de aceites adecuados, el control de temperaturas de cocinado y la selección final del producto.
La Asociación promueve el cumplimiento de la normativa aplicable y el uso de guías y herramientas sectoriales que ayudan a mantener los valores de acrilamida por debajo de los niveles de referencia establecidos.
De esta manera, el sector avanza en calidad, sostenibilidad, conveniencia, bienestar y diferenciación, reforzando su competitividad y capacidad para anticipar tendencias.
También impulsa la mejora de recetas, la adaptación de formatos, el desarrollo de opciones horneadas, nuevas combinaciones de ingredientes y propuestas alineadas con diferentes momentos de consumo.
Muchas empresas mantienen un fuerte arraigo local, generan empleo estable, colaboran con productores agrícolas y proveedores de proximidad y favorecen la actividad económica en las comunidades en las que desarrollan su actividad.
De este modo, la industria de snacks y frutos secos contribuye a fijar población, vertebrar territorio y generar riqueza más allá de los grandes centros urbanos.